Ves a Carlos Alcaraz correr de esquina a esquina durante casi cuatro horas bajo el sol de Roland Garros y te preguntas: ¿cómo aguanta ese cuerpo? No es magia. Detrás de cada punto hay una arquitectura de hábitos físicos que la mayoría desconoce. Y lo más interesante es que muchos de esos principios se aplican a cualquier persona que haga deporte con regularidad.
Este artículo no es un perfil del tenista murciano. Es una ventana a lo que el tenis de alta intensidad le exige al cuerpo humano, con evidencia real y consejos que puedes adaptar a tu día a día. Eso sí, si tienes alguna condición de salud específica, consulta siempre con tu médico o fisioterapeuta antes de cambiar tu rutina.
Un partido de tenis no es un sprint: es una montaña rusa metabólica
Piénsalo un momento. Un set de tenis puede durar cuarenta minutos o dos horas. El cuerpo no sabe cuándo va a terminar el esfuerzo, y esa incertidumbre es uno de los grandes retos fisiológicos del deporte de raqueta. Los músculos trabajan en ráfagas explosivas, pero el sistema cardiovascular nunca baja del todo la guardia.
Los estudios sobre fisiología del tenis describen un patrón muy particular: esfuerzos máximos de entre cuatro y diez segundos seguidos de pausas de quince a veinte segundos. Parece poco, pero ese ciclo se repite cientos de veces en un partido largo. El resultado es un vaciado progresivo de las reservas de glucógeno muscular y una acumulación de calor interno que el cuerpo tiene que gestionar sin parar.
Alcaraz, con apenas veintiún años, ha demostrado una capacidad de recuperación entre puntos que sus rivales envidian. Eso no es solo talento. Es entrenamiento específico de los sistemas energéticos y, sobre todo, una gestión muy afinada del esfuerzo en los momentos de menor presión táctica.
Hidratación: mucho más que beber agua cuando tienes sed
¿Sabías que cuando sientes sed ya llevas un rato deshidratado? La sed es una señal tardía. En un partido bajo temperaturas de treinta grados, un tenista puede perder entre uno y tres litros de sudor por hora, dependiendo de la intensidad y las condiciones climáticas. Esa pérdida no es solo agua: se van también electrolitos que regulan la contracción muscular y la conducción nerviosa.
La evidencia científica es clara en este punto: una deshidratación del dos por ciento del peso corporal ya deteriora el rendimiento cognitivo y motor. En un deporte donde la toma de decisiones en décimas de segundo marca la diferencia, ese dos por ciento importa muchísimo. Por eso los protocolos de hidratación en el tenis profesional empiezan antes del calentamiento, no cuando el jugador llega a la pista.
Para quien practica tenis o cualquier deporte de intensidad variable, la clave práctica es sencilla: bebe entre ciento cincuenta y doscientos mililitros cada quince o veinte minutos, sin esperar a tener sed. Si el ejercicio supera la hora, añadir algo de sodio y azúcares naturales al agua ayuda a que la hidratación sea más efectiva. Un pellizco de sal y zumo de fruta natural en tu botella es una solución casera respaldada por la fisiología del deporte.
En los cambios de lado, los tenistas profesionales no solo beben: también mojan la nuca y las muñecas. Enfriar esas zonas de alta circulación superficial reduce la temperatura corporal percibida y ayuda al rendimiento en los games siguientes. Un truco sencillo que cualquiera puede usar en sus partidos de fin de semana.
Recuperación muscular: lo que pasa cuando el partido termina
El partido acaba. El cuerpo, sin embargo, sigue trabajando. Las primeras dos horas después del esfuerzo son la ventana más valiosa para la recuperación muscular. En ese tiempo, los músculos están especialmente receptivos para absorber nutrientes y comenzar a reparar las microlesiones producidas durante el juego.
¿Qué dice la evidencia sobre qué hacer en esa ventana? Principalmente dos cosas: aportar proteínas de calidad para la reparación del tejido muscular e hidratos de carbono para reponer el glucógeno gastado. Una combinación de ambos en una proporción aproximada de uno a tres (una parte de proteína por tres de carbohidratos) es lo que los fisiólogos del deporte recomiendan en las primeras horas de recuperación.
Más allá de la nutrición, el frío localizado tiene un papel reconocido. Los baños de agua fría o la crioterapia, tan habituales en los vestuarios del circuito ATP, reducen la inflamación aguda y aceleran la sensación de recuperación en las veinticuatro horas siguientes. No necesitas una bañera de hielo: una ducha fría de tres minutos en piernas y brazos ya activa mecanismos similares.
El sueño es quizás el factor más infravalorado. Durante las fases de sueño profundo, el organismo libera hormona del crecimiento, que es la señal principal para reparar el tejido muscular dañado. Sacrificar horas de sueño por ver más partidos o por el jet lag de los torneos es uno de los errores que más caro pagan los tenistas profesionales a largo plazo.
Gestión del esfuerzo: el arte de saber cuándo apretar y cuándo guardar
Hay algo que Alcaraz hace especialmente bien y que pasa desapercibido en las retransmisiones: sabe cuándo no gastar energía. En los puntos de menor importancia táctica, baja el ritmo de sus desplazamientos. En los cambios de lado, cierra los ojos y regula la respiración. Eso no es dejadez. Es inteligencia fisiológica.
La gestión del esfuerzo en torneos de alta intensidad como los Grand Slams, donde se juega al mejor de cinco sets, obliga a pensar en el partido como una carrera de fondo con sprints intercalados. Los tenistas que llegan al quinto set frescos no son necesariamente los más fuertes: son los que han gestionado mejor su energía en los cuatro anteriores. La percepción subjetiva del esfuerzo, medida con escalas como la de Borg, es una herramienta que los preparadores físicos usan para que el jugador aprenda a autorregularse.
Para cualquier deportista amateur, este principio es aplicable de inmediato. ¿Cuántas veces has empezado un partido o una sesión de entrenamiento a máxima intensidad y has terminado sin fuerzas en la segunda mitad? Empezar al setenta u ochenta por ciento y reservar el pico para cuando más importa es una estrategia que mejora el rendimiento total sin añadir ni un minuto de entrenamiento extra.
El papel de la fitoterapia y los hábitos naturales en la recuperación
En mi experiencia con personas que practican deporte de forma habitual, hay un interés creciente por acompañar la recuperación con plantas y hábitos tradicionales que la ciencia está revisando con buenos ojos. No se trata de sustituir la nutrición deportiva básica, sino de sumar pequeños aliados naturales con evidencia suficiente para tomarlos en serio.
El jengibre fresco, por ejemplo, tiene estudios que asocian su consumo habitual con una reducción del dolor muscular de aparición tardía, ese que aparece entre las veinticuatro y las cuarenta y ocho horas después del esfuerzo intenso. Añadir jengibre rallado a una infusión o a un batido postentrenamiento es un hábito sencillo que muchos deportistas de resistencia ya han incorporado. La cúrcuma fresca, en combinación con un poco de pimienta negra para mejorar su absorción, sigue una lógica similar y forma parte de tradiciones culinarias milenarias con respaldo científico creciente.
Las plantas adaptógenas también despiertan interés en el mundo del deporte de élite, aunque la investigación en humanos todavía necesita más estudios de largo plazo. Lo que sí está claro es que el estrés crónico de los torneos afecta al sistema nervioso y al sistema inmune, y que ciertas infusiones y hábitos de calma activa, como la respiración diafragmática o los baños templados con plantas relajantes, tienen un efecto real sobre la recuperación del sistema nervioso autónomo.
Recuerda siempre: antes de incorporar cualquier planta medicinal a tu rutina deportiva, especialmente si tomas medicación o tienes alguna condición de salud, consulta con un profesional sanitario que pueda orientarte de forma personalizada. La fitoterapia es una herramienta valiosa, pero no es universal ni inocua en todos los contextos.
Torneos encadenados: el reto de recuperarse en cuarenta y ocho horas
Una de las exigencias más brutales del circuito profesional es que los torneos no esperan. Un tenista puede jugar cuartos de final un día y semifinales cuarenta y ocho horas después. En ese tiempo tiene que dormir, comer, recuperar y volver a activar el sistema nervioso para competir al máximo nivel. Es un desafío que pone en jaque incluso a los cuerpos mejor preparados.
Los protocolos de recuperación acelerada que usan los equipos de élite combinan varias estrategias simultáneas: nutrición inmediata postpartido, trabajo de movilidad suave para drenar el lactato residual, técnicas de compresión en piernas y, cada vez más, herramientas de monitorización del sueño para optimizar cada hora de descanso. La ciencia del sueño aplicada al deporte ha avanzado enormemente en la última década y hoy los preparadores físicos diseñan rutinas de sueño tan detalladas como las de entrenamiento.
Para un deportista no profesional que compite en torneos de fin de semana o en ligas de aficionados, la lección más transferible es esta: no esperes al día siguiente para empezar la recuperación. Lo que hagas en los treinta minutos posteriores al partido tiene más impacto que cualquier cosa que hagas al día siguiente. Hidratarte, comer algo con proteína y carbohidrato, y hacer cinco minutos de estiramientos suaves no requiere equipamiento especial. Solo requiere hacerlo.
¿Qué pasaría si empezaras a tratar tu recuperación con la misma seriedad que tu entrenamiento? Probablemente rendir mejor, lesionarte menos y disfrutar más del deporte que amas. Eso es lo que el ejemplo de los mejores tenistas del mundo nos deja, más allá de los títulos y los rankings.
Conclusión
Carlos Alcaraz nos regala espectáculo en cada pista. Pero detrás de cada smash, de cada dejada imposible y de cada remontada en el quinto set hay una ciencia del cuerpo que vale la pena conocer. Hidratarse antes de tener sed, recuperar en la ventana postpartido y gestionar el esfuerzo con inteligencia son principios que no son exclusivos de los profesionales. Están al alcance de cualquiera que quiera cuidar su rendimiento y su salud.
La naturaleza, la tradición y la evidencia científica no están reñidas. Pueden caminar juntas si se aplican con criterio y con el acompañamiento adecuado. Cuida tu cuerpo con la misma dedicación que admiras en los campeones, y consulta siempre a un profesional de la salud para adaptar cualquier consejo a tu situación particular. El mejor partido es el que puedes seguir jugando durante años.







